Wednesday, July 9, 2014

Viajar nos hace un poco más humildes

Hay tantas cosas en nuestro día a día que pasan a un segundo plano cuando estamos conociendo una nueva ciudad. Lo primero es que dejamos de revisar el teléfono cada hora, no por falta de roaming, más bien porque nos desprendemos de lo virtual para abrazar lo real.

No tenemos tiempo ni espacio en la maleta para pensar en la ropa y los accesorios porque durante esos días son un estorbo. Nunca sabes la hora o el lugar donde terminarás almorzando, y de verdad…no te importa. No hay dietas ni ejercicios. Te peinas solamente el primer día, seguir haciéndolo es totalmente innecesario.Y es aquí cuando ponerse bonito para el otro comienza a empalagar. 

Comienzas a empaparte de una nueva cultura, a entenderla, a vivirla, y es cuando inicias verdaderamente a respetarla. Respetar la gente, sus creencias, sus valores, sus preferencias y su estilo de vida. Diariamente durante el recorrido nos tocará interactuar con ellos, ayudados por unas cuantas señas, en caso de no dominar el idioma, porque lo importante es llegar. La mochila, un par de tenis, un mapa, la cámara fotográfica…algo más?


Solo nos toca vivir, abrazar ese presente que desafortunadamente y por alguna extraña razón se esfuma más rápido que en tu entorno habitual. Y lo único que podemos saborear  al volver a casa son las experiencias que guardamos en imágenes, en la memoria y en el corazón.  

T.A.

Friday, April 11, 2014

Nada se pierde, todo se transforma

En octubre del 2013 justo antes de abordar el avión que me trasladaba a Barcelona supe que no volvería igual. Sabia que mi mente y mi corazón, en aquel momento roto y confundido, cambiarían. Y hoy, para bien o para mal ya no es el mismo. 

Ha aprendido a ser menos orgulloso y más valiente, menos frío y más desprendido. Ya no se aferra a las cosas materiales, ni les interesan. No busca establecerse, ni busca comodidad porque entiende que su lugar no está en UN LUGAR sino por todo el mundo y mas allá, como dice la canción de La Ley. Ya no busca hacer nuevos amigos, si llegan bien y si no también. Ha descubierto que hay otras formas de llegar a Dios y no solo a través de una iglesia o religión. Busca ser empático e intenta tolerar al ser humano (especialmente a los de carácter flemático). Hace lo que le gusta y no lo que complace a los demás.

Y en este punto del trayecto, abril del 2014, esta hermosa ciudad me ha enseñado tres cosas: Primero, que la vida es corta, muy corta!. Segundo, que las mejores experiencias son las guiadas por el corazón, aunque no sean las más correctas. Y tercero, que cada decisión que tomamos nos abre un nuevo camino. 

Aún hoy sigo armando este rompecabezas del cual he perdida algunas piezas. Quizás no estén en esta ciudad y debería buscarlas en un nuevo espacio extranjero.

T.A.