Friday, April 11, 2014

Nada se pierde, todo se transforma

En octubre del 2013 justo antes de abordar el avión que me trasladaba a Barcelona supe que no volvería igual. Sabia que mi mente y mi corazón, en aquel momento roto y confundido, cambiarían. Y hoy, para bien o para mal ya no es el mismo. 

Ha aprendido a ser menos orgulloso y más valiente, menos frío y más desprendido. Ya no se aferra a las cosas materiales, ni les interesan. No busca establecerse, ni busca comodidad porque entiende que su lugar no está en UN LUGAR sino por todo el mundo y mas allá, como dice la canción de La Ley. Ya no busca hacer nuevos amigos, si llegan bien y si no también. Ha descubierto que hay otras formas de llegar a Dios y no solo a través de una iglesia o religión. Busca ser empático e intenta tolerar al ser humano (especialmente a los de carácter flemático). Hace lo que le gusta y no lo que complace a los demás.

Y en este punto del trayecto, abril del 2014, esta hermosa ciudad me ha enseñado tres cosas: Primero, que la vida es corta, muy corta!. Segundo, que las mejores experiencias son las guiadas por el corazón, aunque no sean las más correctas. Y tercero, que cada decisión que tomamos nos abre un nuevo camino. 

Aún hoy sigo armando este rompecabezas del cual he perdida algunas piezas. Quizás no estén en esta ciudad y debería buscarlas en un nuevo espacio extranjero.

T.A.

Wednesday, February 26, 2014

Tu fe te salvará

“Tu fe te salvará”, dicen.  Pero, ¿qué es la fe? No puedo recordar otra definición más que la aprendida en las aulas de La Salle, es una fuerza inquieta y confiada que anticipa lo que espera. Todos tenemos fe, hasta los ateos tienen esperanza en sus propias convicciones.

Entonces es cuando me pregunto ¿Cuál de todas es la que Salva? Puedes decir que eres mormón o musulmán pero si no compartes una que otra doctrina es como querer preparar un Cortadito, exceder la cantidad de leche y terminar con Café con Leche. No es lo mismo. Y de alguna manera cada uno tiene su propia esperanza y su propia ideología que no están escritos en ningún libro santo y que por ende no son “oficiales”. O todas salvan o ninguna lo hace.

 ¿Quién me asegura que esta fe que lleva cada uno dentro de sí, esta convicción que es mía no es salvadora? Cierto es que necesitamos una que otra instrucción que guíe nuestra alma donde sea que queramos llevarla, pero como hay cientos de caminos solo contamos con nuestra voz interior, nuestro sentido común, nuestra propia fe, que como todas las otras es ciega. 
T.A.